No se trata de tu problema, se trata de la solución.
Todos queremos tener logros en la vida, creemos en nuestros sueños, tenemos anhelos, y vivimos siempre motivados con el deseo de alcanzar; y hacemos todo con las fuerzas que sale de nuestro interior para sentirnos realizados. Todos queremos la solución de un problema, la salida de una crisis, la salud de un familiar, romper una adicción, emprender nuestro propio negocio. En si somos soñadores por excelencia.
Pero algunas veces no entendemos que mientas vamos de camino, pasando por momentos difíciles y pareciera que fuera el fin de nuestras vidas, y decimos, es muy grande éste problema, no veo la salida, creo que no hay solución. Sin saber que lo grandiosos de la vida es saber sacar provecho de la circunstancias difíciles, saber sobre ponernos en las áreas donde nos encontramos abrumados, sacar fuerzas cuando somos débiles, reír cuando deberíamos estar llorando, abrazar cuando deberíamos odiar a esa persona. Es extraño pero así es el comportamiento de muchas personas, y es maravilloso como hay personas que logran ver el lado bueno y positivo de sus momentos difíciles.
Así que las circunstancias adversas van a venir, se pasarán por muchos momentos difíciles, por un mundo de dificultades, pero la actitud es lo que hace la diferencia, es ahí donde Dios quiere que fortalezca esa área, porqué la salud emocional y espiritual, en ocasiones depende de nuestra actitud. Tener actitudes correctas conlleva vidas correctas. De eso no hay dudas.
La mejor actitud en los momentos difíciles en nuestra vida es poner la mirada en Dios, ahí está la fortaleza de nuestra fe, se tiene confianza y descanso cuando aprendemos a mirar y buscar a Dios, él nos dirá y nos indicará el camino a seguir, él lo sabe muy bien donde se encuentra la salida del laberinto de dificultades en la que nos encontramos. Es su especialidad, ayudarnos.
Hubo un rey en Israel llamado Josafat, a este rey se le presentó en una ocasión que venían contra él y su nación una gran multitud para hacer la guerra, no fue nada alentador para este rey, aquel ejército lo superaba en soldados, y estaba muy cerca de ellos, así que para la preparación era corto el tiempo. Sin embargo el rey Josafat buscó la ayuda de Dios en ayuno y oración, y todo el país se acercó hasta el rey en unión para proclamar la intervención divina y demandar su ayuda. Y oró Josafat de una manera intensa y genuina, y recordándole a Dios que él le habían prometido, que en casos de calamidades, angustias, peligros o muerte, clamaran a Dios y Dios les escucharía les ayudaría y los salvaría.
Fue maravillosas las palabras de este rey orando al Todopoderoso, y le dijo a Dios: por favor necesitamos de tu ayuda, porque no sabemos que hacer. Porque en ti hemos puesto nuestra esperanza. Y la respuesta divina fue: no tengan miedo, ni se intimide cuando vean ese gran ejército venir, o mejor dicho cuando vean ese gran problema, porque la batalla no es de ustedes sino mía.
Dios les dijo, saben, no peleen, permanezcan tranquilos en su lugar, para que vean la salvación y la ayuda de Dios a su favor. Quiero decirte que quedarse quietos no es quedarse de brazos cruzados, más bien es accionar sin angustiarse ni desesperarse, sino confiados en la intervención divina. Y su intervención es para darte herramientas útiles y eficaces para solventar cualquier situación adversa.
Entonces Josafat dijo a su gente: Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prósperados.
Y Dios le dio la victoria como lo habían prometido, ellos no pelearon, los enemigo se destruyeron solos, y luego ellos estuvieron celebrando, y ¿sabe algo? Duraron tres días recogiendo el botín. Es un principio, confía en Dios en el momento difícil y Dios va a intervenir a tu favor y verás como Dios te ayudará y recogerás bendición en vez de problemas, soluciones en vez de conflictos y enredos, diamantes en vez de cenizas.
Amigo, entiende de una ves, Dios está de tu lado, su palabra dice: en Dios haremos proezas, somos más que vencedores, nuestra debilidad será para mostrar el gran poder de Dios.
Quizás no vas a ver la solución al instante, pero vendrá, Dios no te dejará en el suelo para siempre, te extenderá la mano, te ayudará y te sostendrá. Los problemas no se van acabar, siempre vendrán, el asunto es que Dios te va a ayudar en medio de ese problema, para que salgas airoso.
Dios no va a cambiar el problemas o la circunstancias, sino que él te ayudará en medio de esa situación. Ahí es donde verás el favor de Dios sobre tu vida.
La manera de hablar es muy importante.
No hables de forma despectiva sobre tu vida, de fracasos, de ruinas, de miserias, de problemas, es importante lo que hablas, desde el mismo momento en que hablas, en ese mismo momento inicia la acción de todas tus energías, la biblia dice que la vida y la muerte están en el poder de la lengua. Así no veas la situación a tu favor, habla de lo bueno que vendrá si pones tu confianza en Dios.
Sabes, estamos donde estamos es porque en parte lo hemos hablado y se ha convertido en una realidad. Las palabras son como semillas, al final germinará, habla palabras de bendición para los tuyos y para ti, di, soy bendecido, soy victorioso, tengo salud, tengo la familia que había deseado. No hables negativo y espere lo positivo. Aprende a ver tu expectativa desde la posición de la bendición de Dios. No maldigas tu futuro, tu salud, tu familia, tu país, tu economía. No digas estamos acabados, no, di mas bien, estoy bendecido, todo esto pasará, y veré el favor de Dios sobre mi vida.
El problema es inevitable, pero la miseria es opcional. Hoy estas viviendo lo que sembraste ayer, lo que dijiste ayer, y hoy en medio de este problema no puedes rendirse, pues estarás tranquilo y confiado qué, así como vino el problema, de igual modo se irá. Piense, Dios trabaja a su favor, aún que usted haya hecho las cosas mal, tienes la oportunidad de enmendar ese error, levantarse y decir Dios trabaja en mi, aun tengo esperanza, no quedaré aquí para siempre, él me levantará, estaré bajo su bendición.
¿Como te ves en tu circunstancia, en tu momento difíciles? ¡Perdido o con ánimo! Lo importante es como logras ver el momento difícil, porque el problema no es el final, sino que en medio del problema será tu lugar de bendición. Estás en el lugar correcto para ver la intervención de Dios a tu favor. No pienses que todo se acabó, que nadie te ayudará, que este será el final, no, otra vez no, estás en el lugar donde serás levantado y bendecido.
Hay estaciones en la vida que las cosas sucederán rápidamente, y otra veces sucederán en un largo tiempo, pero tú creer hará la diferencia, como tomas las cosas y como la recibes, y como las estás escuchando, porqué si crees correctamente, sucederán en el menor tiempo que te lo imaginas, sucederá y celebrarás. Dios permite el frío, pero también te dará un abrigo, te dará un día nublado pero luego saldrá el sol, te permite pasar por las dificultades pero te dará la salida. Así es nuestro Dios.
Así que el problema no cambiará, pero tú serás ayudado en medio de las dificultades, saldrás victorioso, serás coronado de favores, tienes la gracia de Dios sobre tu vida, aún no es el final de tu vida, solo son los tropiezos en el camino, sigue, no te detengas, avanza porque hay más, no te rindas, no te estanques, no pienses que estás de mala porque el vehículo se averió, porque no encuentras como saldar la deuda, porque la enfermedad no desaparece, tu situación no mejora, pero te diré algo importante, si estás escuchando ésta palabra entonces estás en la lista de Dios para ser el próximo que verá la salvación a tu favor. Celebra, habla del milagro, piensa solo en el favor de Dios, que te ha dado toda las herramientas necesarias para que salgas victorioso. Lo puedes lograr, lo puedes superar, piense y crea que en lo íntimo, en lo muy profundo de tu corazón, vendrá la salvación sobre tu vida.
