No tengas miedo
El temor está haciendo
estragos justo en este tiempo, tenemos temor y miedo casi por todo, es horrible
pero es nuestra realidad. Cómo hay personas que al hablar lo primero que
muestran es el miedo, quizás tengan razón, muchos sufren las consecuencias, y vemos
personas sufriendo accidentes cardiovasculares, fatiga mental, hipertensión
arterial, y muchas más complicaciones.
Lo que más daña a una persona es que el miedo lo embargue
totalmente, porque es algo interno; es difícil pelear con algo que uno no ve, y
en este caso el miedo está dentro de nosotros, altera todos nuestros sentidos,
daña nuestra salud, y perjudica nuestras relaciones.
El miedo y la fe están dentro de nosotros, pero se activa en
nosotros al que decidamos creerle. Tanto el miedo como la fe nos acompaña a
todos lados, al acostarnos, al despertar, si vamos a salir a hacer algunas
diligencias llevamos tanto el miedo como la fe con nosotros. Llevamos vidas
inseguras. Porque todos tenemos vidas sujetas a la inseguridad, casi todo
despierta sospecha. Sin embargo queremos sentirnos seguros, dar pasos firmes,
porque es desagradable vivir con el miedo al acecho.
Entramos sin querer en el juego del miedo, sentimos voces
interna que nos dice que perderemos todo, que algo malo nos aguarda, que algo
peligroso se acerca y nada nos podrá librar. Que vamos a morir muy pronto, que
voy a quedar arruinado, no veo que nada mejore.
Es horrible como el miedo juega con nuestra mente, y lo peor
es que caemos en su juego, y le creemos todo lo que nos dice en nuestra mente.
Una cosas es tener prudencia, pero otra cosas es vivir bajo terror. El miedo
llega sin que nadie lo invite, nos invade sin permiso, nos castiga sin piedad,
y sufrimos las consecuencias más feroces del temor. Es cierto que algunas cosas llegan a nuestra imaginación y nos perturba,
pero no quiere decir que sucederá.
El miedo te dice no lo vas a lograr, no podrás avanzar, no
superarás esta enfermedad, esta adicción acabará con tu vida, la familia se va
a derrumbar, no podrás graduarte, no podrás emprender tu propio negocio, esta
enfermedad es para muerte y no tendrás salud nuevamente.
Usted decide si cree todo esto, o decide creerle a Dios. Lo
que Dios dice es mejor, son palabras produce aliento y resguardo, con el
propósito de producir en ti, confianza, seguridad y vida. ¿Lo puedes creer?
¡Bueno quizás! Entonces no permitas que tus pensamientos te destruyan.