sábado, 11 de diciembre de 2021

“En la casa del Señor viviré por siempre”.

 

 

“En la casa del Señor viviré por siempre”. Salmo 23:6b (NTV)

Cuando el Rey David dice, “en la casa del Señor viviré por siempre” Salmo 23:6B (NTV), él está diciendo que Dios ha preparado un lugar para él en el Cielo.

Esa es una de las conexiones más importantes que vemos en la Biblia. Conecta el ayer con el hoy y entonces los conecta a ambos con el mañana.

Dios dice, “Yo he planeado esta gran vida para ti, y el bien y la misericordia te seguirán a través de ella. ¡Pero no acaba ahí! ¡Tengo algo más reservado para ti!” Dios te edifica progresivamente.

Así que David termina su Salmo diciendo, “¡Nos vamos al Cielo!” Dios reserva lo mejor para el final. Con Él, todo va de mejor a mucho mejor.

Puedes vivir con la garantía de esta promesa. Lo mejor está aún por venir.

“Sabemos que si esta tienda de campaña en que vivimos se deshace, tenemos de Dios un edificio, una casa eterna en el cielo, no construida por manos humanas” 2 Corintios 5:1 (NVI).

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Reflexiona sobre esto:

  • ¿Cómo puede una perspectiva eterna cambiar la forma en que vives tu vida?
  • ¿A quién conoces que necesita escuchar sobre la oferta de Dios de un hogar eterno en el Cielo? ¿Qué harás al respecto?
  • ¿Qué clase de lugar piensas que Dios ha preparado para ti?
Si todavía no has confiado en Jesús y no te has comprometido a seguirlo, ¿por qué esperar más?
Si estás listo para cruzar esa línea y tomar la decisión de creer en Jesucristo y seguirlo,
haz esta oración.

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miércoles, 8 de diciembre de 2021

Padres: sus adolescentes los necesitan

 

Padres: sus adolescentes los necesitan

 


 El desarrollo humano es una maravilla que la ciencia no logra terminar de dilucidar y que los cristianos muchas veces tienden a olvidar. El cerebro de un bebé desarrolla 250,000 neuronas por minuto mientras está en el vientre de su madre, para llegar a las 100 mil millones de células presentes al momento de nacer. El bebé llega con una gran capacidad de recibir muchísima información de su entorno, desde percibir el olor único de su mamá hasta contemplar el rostro de su padre. En los siguientes años, los niños aprenden por medio de la experiencia… su interacción con el mundo exterior moldea su mundo interior.

Cuando los niños llegan a la adolescencia, una serie de cambios bruscos transforma sus cuerpos hasta alcanzar la fachada de un adulto. Sus cerebros, por otro lado, entran a una segunda infancia, atravesando un proceso donde el mismo cerebro «poda» las conexiones neuronales que no serán necesarias. Este proceso es la mecánica detrás de lo que observamos como la definición de la personalidad, las creencias, las convicciones y los valores de una persona.

Es en esta etapa cuando las apariencias nos engañan. A menudo no logramos navegar a través de los cambios que corresponden a esa edad. Aunque un adolescente ya no necesita la misma protección que un niño, no puede gozar de todas las libertades de un adulto. La adolescencia es un tiempo único y dinámico donde los padres tienden a soltar las manos del timón o, en el otro extremo, apretar su control a un nivel que sofoca el crecimiento característico de esta etapa.

Nuestros adolescentes necesitan ser instruidos con amor y necesitan el espacio para aprender sus propias lecciones

En la cultura judía, un adolescente de 13 años ya es libre del título de niño y entra a una emancipación que hoy podría sonar controversial. En la ceremonia tradicional para celebrar al Bar Mitzvah («hijo de los mandamientos») el padre del muchacho proclamaba: «Baruch sheptarani mei-onsho shelazeh» [«Bendito el Dios que me libra de la responsabilidad de este muchacho»]. En Latinoamérica muchas veces se vive en el otro lado del espectro: una niñez perpetua en la que adultos de más de 20 años siguen con sus padres en una especie de infancia artificial.

Opuestos necesarios

Entonces, ¿qué es lo que un adolescente realmente necesita de sus padres? La respuesta es  dicotómica y compleja, pero es algo que podemos ver en la relación que Dios, nuestro Padre, tiene con nosotros, sus hijos. 

Nuestros adolescentes necesitan ser consolados en su dolor y también necesitan ser libres para afrontar las consecuencias de sus acciones. Nuestros adolescentes necesitan ser corregidos en su conducta y también necesitan plena confianza para expresarse sobre los temas más vergonzosos. Nuestros adolescentes necesitan ser instruidos con amor y necesitan el espacio para aprender sus propias lecciones. Nuestros adolescentes necesitan protección (aunque en disminución) y también necesitan que sus padres se deleiten en ellos. Nuestros adolescentes necesitan límites claros y también necesitan más independencia para explorar el mundo, confiando que tienen un lugar seguro a donde regresar. 

La crianza de adolescentes nos obliga a depender más de la sabiduría de Dios que de nuestros impulsos, emociones o experiencia personal

La dinámica parece estar llena de opuestos, pero esto es algo bueno: la crianza de adolescentes nos obliga a depender más de la sabiduría de Dios que de nuestros impulsos, emociones o experiencia personal.

Un adolescente también necesita que sus padres escuchen. El imperativo de Santiago de ser prontos para escuchar y lentos para hablar y enojarse se vuelve aún más difícil con nuestros hijos adolescentes (Stg 1:19). Sin embargo, escuchar con empatía abona la conexión profunda que necesitamos priorizar en las aguas turbulentas de la adolescencia. Tu adolescente no te hablará de un tema que sabe que te incomoda… y si no te habla sobre temas como la sexualidad, definitivamente los discutirá con alguien más.

El cerebro de un adolescente está en plena construcción; estos años marcarán el resto de su vida. Como todo en el caminar cristiano, ser padre de un adolescente es un llamado a morir a uno mismo y amar incondicionalmente. Representemos a Cristo en nuestros hogares siendo pacientes y sabios, respondiendo con curiosidad y firmeza, ternura y estabilidad.

Nuestra dinámica como padres cambia durante la adolescencia, pero la meta sigue siendo la misma de toda la crianza: que nuestros hijos lleguen a creer en la gracia de Jesús, que los rescata de sus pecados y los lleva a ser hijos del Creador del universo. No nos cansemos de ser fieles en las vidas de nuestros adolescentes, incluso cuando esa fidelidad trata principalmente de sentarse a su lado y escuchar su corazón.

El desarrollo humano es una maravilla que la ciencia no logra terminar de dilucidar y que los cristianos muchas veces tienden a olvidar. El cerebro de un bebé desarrolla 250,000 neuronas por minuto mientras está en el vientre de su madre, para llegar a las 100 mil millones de células presentes al momento de nacer. El bebé llega con una gran capacidad de recibir muchísima información de su entorno, desde percibir el olor único de su mamá hasta contemplar el rostro de su padre. En los siguientes años, los niños aprenden por medio de la experiencia… su interacción con el mundo exterior moldea su mundo interior.

Cuando los niños llegan a la adolescencia, una serie de cambios bruscos transforma sus cuerpos hasta alcanzar la fachada de un adulto. Sus cerebros, por otro lado, entran a una segunda infancia, atravesando un proceso donde el mismo cerebro «poda» las conexiones neuronales que no serán necesarias. Este proceso es la mecánica detrás de lo que observamos como la definición de la personalidad, las creencias, las convicciones y los valores de una persona.

Es en esta etapa cuando las apariencias nos engañan. A menudo no logramos navegar a través de los cambios que corresponden a esa edad. Aunque un adolescente ya no necesita la misma protección que un niño, no puede gozar de todas las libertades de un adulto. La adolescencia es un tiempo único y dinámico donde los padres tienden a soltar las manos del timón o, en el otro extremo, apretar su control a un nivel que sofoca el crecimiento característico de esta etapa.

Nuestros adolescentes necesitan ser instruidos con amor y necesitan el espacio para aprender sus propias lecciones

En la cultura judía, un adolescente de 13 años ya es libre del título de niño y entra a una emancipación que hoy podría sonar controversial. En la ceremonia tradicional para celebrar al Bar Mitzvah («hijo de los mandamientos») el padre del muchacho proclamaba: «Baruch sheptarani mei-onsho shelazeh» [«Bendito el Dios que me libra de la responsabilidad de este muchacho»]. En Latinoamérica muchas veces se vive en el otro lado del espectro: una niñez perpetua en la que adultos de más de 20 años siguen con sus padres en una especie de infancia artificial.

Opuestos necesarios

Entonces, ¿qué es lo que un adolescente realmente necesita de sus padres? La respuesta es  dicotómica y compleja, pero es algo que podemos ver en la relación que Dios, nuestro Padre, tiene con nosotros, sus hijos. 

Nuestros adolescentes necesitan ser consolados en su dolor y también necesitan ser libres para afrontar las consecuencias de sus acciones. Nuestros adolescentes necesitan ser corregidos en su conducta y también necesitan plena confianza para expresarse sobre los temas más vergonzosos. Nuestros adolescentes necesitan ser instruidos con amor y necesitan el espacio para aprender sus propias lecciones. Nuestros adolescentes necesitan protección (aunque en disminución) y también necesitan que sus padres se deleiten en ellos. Nuestros adolescentes necesitan límites claros y también necesitan más independencia para explorar el mundo, confiando que tienen un lugar seguro a donde regresar. 

La crianza de adolescentes nos obliga a depender más de la sabiduría de Dios que de nuestros impulsos, emociones o experiencia personal

La dinámica parece estar llena de opuestos, pero esto es algo bueno: la crianza de adolescentes nos obliga a depender más de la sabiduría de Dios que de nuestros impulsos, emociones o experiencia personal.

Un adolescente también necesita que sus padres escuchen. El imperativo de Santiago de ser prontos para escuchar y lentos para hablar y enojarse se vuelve aún más difícil con nuestros hijos adolescentes (Stg 1:19). Sin embargo, escuchar con empatía abona la conexión profunda que necesitamos priorizar en las aguas turbulentas de la adolescencia. Tu adolescente no te hablará de un tema que sabe que te incomoda… y si no te habla sobre temas como la sexualidad, definitivamente los discutirá con alguien más.

El cerebro de un adolescente está en plena construcción; estos años marcarán el resto de su vida. Como todo en el caminar cristiano, ser padre de un adolescente es un llamado a morir a uno mismo y amar incondicionalmente. Representemos a Cristo en nuestros hogares siendo pacientes y sabios, respondiendo con curiosidad y firmeza, ternura y estabilidad.

Nuestra dinámica como padres cambia durante la adolescencia, pero la meta sigue siendo la misma de toda la crianza: que nuestros hijos lleguen a creer en la gracia de Jesús, que los rescata de sus pecados y los lleva a ser hijos del Creador del universo. No nos cansemos de ser fieles en las vidas de nuestros adolescentes, incluso cuando esa fidelidad trata principalmente de sentarse a su lado y escuchar su corazón.

 

David McCormick es el Director Ejecutivo de la Alianza Cristiana para los Huérfanos, y padre de cuatro hijos: tres biológicos y uno del corazón. Siendo psicólogo graduado en Canadá, se ha especializado en el apego, estilos de crianza, trauma y liderazgo parental. David ha dedicado su vida a la niñez y adolescencia en estado de vulnerabilidad, trabajando para que cada uno de ellos pueda contar con una familia permanente y amorosa.

 

 

martes, 9 de noviembre de 2021

Dominio propio


 

Dominio propio

Importante tener dominio propio. Te libera del monstruo que trata de destruirte. Como debes saber, ese monstruo eres tú mismo y se formó cuando no sabías que eras capaz de lograr lo que te propongas, y te hizo creer que no lo eras.

El dominio propio es la capacidad que una persona tiene para mantener el equilibrio a la hora que se presenta la inestabilidad de emociones, y la toma de decisiones correctas. Hay personas inconstantes hoy están animados, mañana ya no lo están, así es la persona fluctuante en todas sus decisiones. Y ese tipo de persona difícilmente pueda lograr sus objetivos.

Debe de mantenerse firme ante tus decisiones, ante cualquier adversidad; todos los tropiezos son necesarios en la vida, ellos existen y es una realidad, lo que no es normal dejarse vencer por los inconvenientes que se van surgiendo en nuestra vida. La idea es no dejarnos vencer o acorralar por esos inconvenientes fácilmente.

Más bien imponerse y salir de ahí, no dejarnos mover fácilmente porque tenemos un impedimento, debemos más bien seguir porque nuestro objetivo es claro y definido.

 No recurras a la mediocridad, te llevará a una vida sin alcanzar nada. Es un hilo muy delgado y se parece a la comodidad. No leer nada, no hacer tus compromisos, como no asumir tus responsabilidades. Entre otras cosas más, es difícil alcanzar cualquier cosa estando cómodos y sin hacer nada.

Debemos esforzarnos según el alcance que tenemos, no te acostumbre quedarte quieto cuando deberías estar en acción, en este caso debe ser extremo, todo o nada, pero no quedarte en el medio, como la comodidad de no querer lograr nada porque no sabes cómo hacerlo.

Tienes anhelos dentro de ti y siempre te va a impulsar; visualízate, sano, fuerte, con energía, que todo esfuerzo tiene recompensa.

Quizás estés pasando por un momento duro, pero trabaja en eso para salir de las consecuencias que produce no querer avanzar por los inconvenientes, y proponte a salir y verás que lo lograras, tu puedes, tu lo harás, no te rindas y no te desanimes, porque tienes como hacerlo.

sábado, 6 de noviembre de 2021

El poder de creer

 


El poder de creer

No es fácil creer, desde temprana edad nuestra fe fue fracturada. Desde chico sufrimos decepciones, engaños, y descubrimos muchas mentiras. Y cuando se trata de creer púes no cuesta ya que ¿cómo funcionara algo que esta fracturado? Pero es el momento de volver a creer porque vamos al precipicio sino hacemos algo para poder creer. El secreto está en poder creer. Ese poder tú lo activas o simplemente te quedas quieto.

Si quieres tener cambios en tu vida si quieres ver resultados satisfactorios debes creer, si quiere ver ese matrimonio feliz debes hacer cambios y creer que va a mejorar, debes creer en tus hijos aunque por ahora veas todo lo contrario, que Dios hará un cambio en ellos, creer que tu economía va a cambiar para mejor, creer que tu situación actual mejorará, creer que esa empresa no quebrará, sino que avanzará en medio de la tempestad, en medio del problema, en medio de la crisis, creer que todo va a mejorar, que todo va a cambiar para mejor.

Creer que la vida tiene más oportunidades, creer que esta sequía pronto pasará, debo creer que mi mañana será mejor, debo creer que aún tengo esperanza, que esa enfermedad será curada, esa soledad terminará, encontraré a la persona ideal, vendrán mis mejores tiempos, mi mejor temporada. Yo creo y tengo expectativa de que todas las cosas buenas llegarán a mi vida, y de la mejor manera, pronto alcanzaré mis metas, pronto lo lograré así lo creo, creo que mi vida será extraordinaria.

 

Todo esfuerzo tiene recompensa

 


Todo esfuerzo tiene recompensa.

Tú eres el único que puedes construir algo significante en tu vida. Todo es posible cuando piensas que es posible, tú mismo eres el responsable de tu triunfo o de tu derrota.

Lo que estás haciendo tiene resultado, todo esfuerzo tiene recompensa, no te rindas por lo que quieres alcanzar, no es fácil, pero debes de mantenerte firme y constante hasta ver tus metas alcanzadas.

No tomes el atajo que se le presentan a diario a los mediocres, no tomes el camino fácil. Todo en la vida es de esfuerzo, constancia y perseverancia.

No pienses porque la vida es tan dura, porque tiene que ser así, que te tocó la parte más complicada de la vida, pues no es así, los grandes esfuerzos traen grandes recompensas; con lo fácil no se logra nada,  y es peligroso. Pero tú no eres de los que se rinden fácilmente, sigue esforzándote, mantente perseverante porque esta mas cercas de lo que te imagina alcanzar tu meta.

La mayoría se derrumban bajo presión, y se rinden fácilmente, pero tú no eres de los que se rinden de buena a primera, siempre estás dispuesto a enfrentar tus retos. La vida no te va a deprimir tan fácilmente, porque eres un potencial, y eres capaz de avanzar a toda costa.

Cuando se quiere algo, somos incansables, nos esforzamos siempre, continúa y no deje que tu mente te diga qué estás cansado, que no vale la pena seguir, que esto es una pérdida de tiempo. Dentro de ti está ese deseo que no te deja desmayar, tú sabes realmente que puedes alcanzar lo que te propongas, solo es cuestión de tiempo, lo demás aparecerá en el camino.

 

sábado, 25 de septiembre de 2021

¿TRANSICIÓN O CRISIS?

 


Toda transición Dios la permite para movernos a otro lugar si es posible a un lugar mejor. Todos queremos subir, alcanzar y lograr en nuestras vidas, solo que muchas veces no sabemos cómo hacer, y como no sabemos qué hacer entonces nos frustramos. Y preferimos quedarnos quietos o no hacer nada, que avanzar a pesar de las dificultades que presenta todo desarrollo en el progreso de una vida bendecida.

Estamos llamado por Dios para crecer constantemente, no fuimos llamado para quedarnos estáticos o sin hacer nada, fuimos creado para mostrar el desarrollo de Dios en nuestras vidas, para una vida de excelencia.

Todos tenemos capacidades y cuando hemos aprendido a desarrollar esas capacidades nos facilitaran el desenvolvimiento para fluir en lo que nosotros hagamos.

Por supuesto, en toda transición los procesos aparecerán con crisis. Pero esa crisis no es para que nos rindamos, sino para moldear algunas aéreas de nuestras vidas, facilitar el crecimiento personal y alcanzar lo mejor para vivir mejor.

Así que en esta lucha no te sorprendas por la crisis, es parte del proceso, solo que no debe de quedarte estancado ahí, avanza, y verás como logras alcanzar lo que te has propuesto.

Recuerda transición o crisis. Dios te ayudará él no te dejará solo, el prometió ayudarte, nada la vida es fácil todo tiene un precio y si pagas el precio no importa el tiempo, porque obtendrás lo prometido.

¿Alguien pregunta hasta cuándo? Hasta que sea necesario, hasta que aprendamos y subamos de nivel. En toda área, recuerda en toda área de tu vida.

 

 

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