¿Sabes cuál es el problema?
Escuché de cierto hombre que quería dormir bien y la cama se rompió, y pasó largas horas tratando de acomodar la cama, luego reformuló y dijo, ¿qué quiero? Tener una buena noche de sueño en cualquier cama. O luchar toda la noche reparando esta cama. Su problema no fue su cama rota, sino su preocupación.
Exactamente suele suceder en nuestras vidas, pasamos toda una vida preocupados en el problema y no le buscamos la raíz ni la solución a ese problema. Porque, si logramos identificar la raíz del problema la mitad del problema estará resuelto.
Debes de ir a la raíz y no perder tiempo en suposiciones, evadiendo responsabilidades, y culpando al que no tiene nada que ver en el asunto. Si no entendemos realmente la naturaleza del problema, muy difícilmente encontraremos la solución, solo intentaremos de justificar los medios, darle razón a nuestro propio sistemas de creencias, terminamos enfrascado y hasta frustrados.
A todos nos encanta ver nuestros sueños realizados, todos queremos ser bendecidos y prosperados, tener seguridad, tener buena salud, obtener el título universitario, el crédito bancario, el auto nuevo, la promoción en el trabajo, y un matrimonio feliz, pero cada área de bendición tiene su lado opuesto, en sí la contraparte de cada cosa. Al saber esto no debes de convertirlo en un problema, sino saber que es parte de lo bueno que vamos obteniendo en la vida.
Aquí es donde mucho no entendemos y nos desesperamos, nos angustiamos, perdemos la paciencia, vivimos desesperanzados, y terminamos cansados; va ver cosas que no la vamos a entender, ni sabremos por qué ocurren, solo queremos sentirnos bien es todo, no es mucho pedir en la vida.
Claro que va a existir ese lado difícil de cada cosa buena, ese lado que no se entiende porque ocurre, o cómo ocurre, y en ocasiones pensamos que solo nos sucede a nosotros, entonces pensamos que estamos de malas, y somos los más desafortunados.
¿Sabes? esas situaciones son muy confusas y en ocasiones no sé sabe qué hacer. Porque cuando se sabe que hacer y qué es lo que se quiere, la parte difícil que no entendemos, debemos recibirla como parte del paquete, avanzar sin prejuicios y aceptarla sin quejarnos; no permitas que se te complique la vida, y las cosas se salgan de control, y sea una gran angustia y no sepas cómo manejar la situación después.
Debes de comprender esto, entre más tengas, más se te va a exigir. ¡Bueno hasta ahora de repente las cosas no están bien! O de pronto estás preocupado por las responsabilidades, y no sabes que hacer, o cómo avanzar, pues te diré esto, no te angusties, tienes como salir adelante, tienes como avanzar, como cumplir tus obligaciones; es cuestión de tiempo y verás como todo se resuelve.
Saber hacia dónde queremos ir, y qué queremos alcanzar, es como una puerta que se abre de inmediato, lo que sigue es saber contar con las herramientas necesarias para el desarrollo, mantenerse animado y optimista ante las oposiciones que suelen aparecer en el camino, y tener la confianza puesta en Dios que nos ayudará cuando más lo necesitemos.
Dios está de tu lado, él cuida siempre de ti, tienes el favor de Dios, es tiempo de ver lo mucho que vales para Dios, y puedes pensar diferente ante esta situación adversa que puedas estar pasando justo en estos momentos, porque no estás solo, sino que Dios te está ayudando. Su amor hace que él intervenga a tu favor.
Enfócate en las bendiciones de Dios sobre tu vida y no en el problema, y no te quejes de los momentos duros que puedas estar pasando, la queja, no traen nada bueno, no se logra nada con las quejas; a muchas personas no le gusta hablar con un gruñón, cambia y mira lo bondadoso que ha sido Dios contigo, siente el valor que representas para Dios, no pases el resto de tus días quejándote, más bien sed agradecido con Dios, porque vales mucho para él.
El problema no te define, no permitas que el problema te ciegue, te desenfoque y pierdas tus objetivos. Para nadie es un secreto que vamos a pasar por momentos duros, momentos difíciles, momentos cuando pensamos que es el final de todo.
Pero no te culpes por la vida que llevas ahora, por no lograr criar a tus hijos cómo querías, de repente el negocio no se te dio como pensabas, quizás has perdido algunas oportunidades buenas, te ha costado graduarte, no has podido cumplir tus sueños, y piensas que nunca podrás.
Rechaza la idea que por culpa tuya las cosas están mal, quizás eres responsable de algo, pero lo puedes enmendar, todos tenemos la oportunidad de corregir, la grandeza está en corregir y no volver a repetir el mismo error. Pero no vivas hundido en la culpa, de ese modo se agudizaron las cosas. La culpa te aísla, te enfría y te aleja de los tuyos.
Te diré algo importante, toma la decisión de levantarte, decide de una vez por todas de no seguir hundido en ese dolor, en la culpa, en el resentimiento, en el momento difícil que estás atravesando, confía siempre en Dios, él no te dará la espalda, te ayudará para que salgas de la indecisión, y logres vivir realizado, salta al otro nivel de pensamientos. Pensamientos de bien, pensamientos que con Dios todo lo lograremos, no pierdas la esperanza que todo esto muy pronto pasará. En Dios haremos proezas. Mi Dios es maravilloso, él es bueno, su especialidad es su ayuda con amor y su amor es sobre todas las cosas.
No fuiste hecho para el fracaso, para la derrota, no naciste para lo peor, ¿sabes? lo que tienes ahora, no es comparado con lo que tendrás si te propones salir de las complicaciones y avanzar, porque hay más, ¡avanza! no te rindas, no te estanques en los momentos difíciles que puedas estar pasando, pon tu mirada en el que dijo, ¡yo soy tu ayudador!, ¡soy tu protector!, ¡tú eres mi hijo amado!
Debe de apropiarse de esto si has creído en Dios, estás en las manos del Todopoderoso solo por creer, no sigas sintiendo que estás desbastado, sin esperanza, aprende a descansar en la presencia de Dios. Descansar en su presencia, es creer que no estás solo, y no te dejará solo en estos momentos tan duros y difíciles, debes creer que tú estás en las manos de Dios, toma la decisión de no seguir con esa angustia que te está matando, te lleva solo al desespero y al cansancio.
Di estas palabras con convicción, Dios, voy a creer en ti, tu ayuda es una realidad, mi relación contigo no es religión, es una relación íntima entre un Padre y un hijo. Y te diré algo con seguridad, pronto pasará este momento difícil, con seguridad vendrá la calma. Así que no te desalientes, no te desesperes, solo un poco más y todo pasará, la salida de todas tus aflicciones está más cerca de lo que te imaginas.
