miércoles, 2 de septiembre de 2020

Perdona nuestras deudas


 Perdona nuestras deudas

Una historia muy triste ocurrió en París. Ante la muerte de su hermano, una señora invitó a su hijo para que fuera al funeral. Al no recibir ninguna respuesta, esta mujer asumió que su hijo todavía estaba enojado con ella por un pleito familiar ocurrido algún tiempo atrás.

Grande, y dolorosa, fue su sorpresa cuando, al salir del cementerio, descubrió que su hijo yacía enterrado en ese mismo cementerio.

Una historia verdaderamente conmovedora, especialmente cuando el capítulo final podría haber sido diferente si madre e hijo hubieran sabido lo que el versículo de esta devoción enseña.

Cada vez que oramos el Padrenuestro, decimos: “perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos…”. Pero, ¿será que estas palabras son realmente practicadas por la gente… todo el tiempo… con todos… especialmente con quienes nos han hecho algo muy malo?

No dejen que el sol se ponga estando aún enojados, ni den cabida al diablo. Efesios 4:26b-27

No hay duda que eso es lo que el Señor Jesús quiere que hagamos. Después de todo, él se entregó para ser colgado en una cruz, y no perdonó a todos con la excepción de un pecador realmente malo.

Jesús murió para ganar el perdón de todos y, en agradecimiento, devoción, y obediencia a Él, debemos nosotros también perdonar a los demás.

ORACIÓN: Señor Jesús, no sólo estoy sorprendido de que perdonarás los pecados del mundo, sino que estoy en total admiración porque me hayas perdonado a mí. ¿Cómo puedo darte gracias? Envía tu Espíritu Santo para que enternezcan mi corazón y me ayude a perdonar a todos los que han pecado en contra mía. En tu nombre. Amén.


       PASTOR.

Antonio José Macea Z

PASTOREANDO EL REBAÑO.


domingo, 30 de agosto de 2020

En la vida tenemos situaciones difíciles



En la vida tenemos situaciones difíciles

En la vida nos encontraremos en situaciones difíciles, viviremos momentos embarazosos, momentos donde podríamos perder la cordura. Y pareciera que hemos llegado al límite y no hay más nada por hacer, se convierte en un gigante esta situación en nosotros, y pareciera que estamos en un encierro y no sabemos como salir, y es ahí cuando nos sentimos frustrados, cansados, y hostigados.

Todo empieza en la mente y se desarrolla en la misma, y al final la misma mente se convierte en nuestra peor enemiga por excelencia.

En ocasiones somos tan duros con nosotros mismos, nos hemos exigido tanto que estamos agitados y agotados. Estamos presos en nuestra propia cárcel, y todo por no querer quebrar las reglas. Hemos terminado con nuestros sueños rotos, frustrados por no llenar las expectativas. 

Es momento de reiniciar el CPU de nuestras vidas y empezar a descargar solo lo necesario sin que llegue a nosotros lo que nos quita la paz, lo que nos contamina y nos llena de angustia.

Hay situaciones donde no es culpa de nadie, no es tu culpa, así es la vida, son buenas personas, tienen la mejor intensión, procuran lo mejor, piensa en lo mejor, y de pronto se encuentran agobiados, enfermos. Ésta situación los tomó desprevenidos, y hoy está en juego su salud. Y quizás están haciendo lo mejor cada día, haciendo su trabajo, atendiendo sus negocios, cuidando de su familia, esforzándose en todo lo mejor posible; pero hay cosa que se salen de control, no sucedió como se quería, no se ve mejoría por ningún lado, no veo soluciones, estoy sufriendo pérdidas en ves de ganancias, y hoy pareciera que se lucha sólo por subsistir. Al enfrentar una realidad y saber que ya no depende de sus buenas intensiones sino que se escapan de sus manos, eso es enfermizo, aturde nuestras vidas, y nos descontrolan.

Es fácil desanimarse, de conformarse, no esperar nada mejor; pero te tengo buenas noticias, Dios puede restaurar nuestras fuerzas, y darnos aliento de vida. El nunca dijo, que, no pasaríamos situaciones injustas, siempre vamos enfrentar situaciones difíciles, pero Jesús, el hijo de Dios dijo, que si nos mantendríamos en fe, veríamos su favor a nuestro favor. 

Cuando Dios interviene a nuestro favor hace toda las cosas bien, él sabe como debemos movernos, andar y actuar, solo tomarlo en cuenta, y creer que él está de nuestro lado. Es importante saber lo que el nos dice, ahí está el secreto, saber qué nos dice, porque él no va a mentir, él cumplirá a su palabra, y su palabra actuará a nuestro favor. 

Su palabra dice: Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana.

¡Sabes! eres excelente, eres bueno en lo que haces, tienes un potencial increíble, no eres lo que las personas dicen de ti, te dice no lo vas a lograr, no podrás avanzar, no superarás ésta enfermedad, ésta adicción acabará con tu vida, la familia se va a derrumbar, no podrás graduarte, no podrás emprender tu propio negocio, esta enfermedad es para muerte y no tendrás salud nuevamente. Usted decide si cree todo esto, o decide creerle a Dios. Lo que Dios dice es mejor, él dice: yo voy delante de ti, como poderoso gigante. Por eso dice no temas, yo soy tu ayudador. Estas son palabras de aliento y resguardo, con el propósito de producir en ti, confianza, seguridad y vida. ¿Lo puedes creer?



Entrada destacada

No pierdas tu entusiasmo

  No pierdas tu entusiasmo. Sabemos que estamos viviendo tiempos difíciles, momentos muy duros para enfrentarlos, y nos cuesta porque en...