viernes, 22 de septiembre de 2023

Nuestro esfuerzo se agota

 

Nuestro esfuerzo se agota

Nuestro esfuerzo se agota cuando estamos pasando por una circunstancia adversa, y  luchamos con tus propias fuerzas hasta agotarnos porque no vemos resultados rápidos,  más bien nos frustramos. No te desgaste haciendo fuerza por tus propios medio para salta ese episodio de tu vida, sino que confía realmente en nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Porque él lo hará si tú lo permites que lo haga.

Esforzarse en querer solucionar algo que escapa de tus manos es en vano, porque muchas veces no sabemos cómo  hacer y cómo reaccionar ante ciertas circunstancias adversas. Entonces nos desgatamos pensamos como hacer, y resulta que si confía plenamente en Dios él te ayudará, eso sí sin angustiarte.

Debes de avanzar, no te quedes de brazos cruzados, sino acciona en tus responsabilidades a diario, pero en la adversidad que te atormentas déjala a Dios, en oración y fe puedes descansar en él. Y el hará, de una manera que te sorprenderás. Porque después que todo ese percance pase, entonces el mismo te perfeccionará, te afirmará,  y te establecerá fielmente.

miércoles, 28 de junio de 2023

¿Realmente sabes hacia dónde vas?

 


 ¿Realmente sabes hacia dónde vas?

Cuando una persona no sabe a dónde va, entonces no sabe qué camino seguir, ni sabe en qué punto de su vida es llegar a una meta.

Rick Warren dice: Sin un plan no hay manera de llegar donde hace falta llegar.

Todo hemos escuchado hablar de un norte, de un punto de partida a un punto de llegada, tener un plan, un objetivo, tener sentido de lo que se está haciendo, tener un motivo para seguir luchando en la vida, es lo que nos hace ser personas con propósito.

Cuando sabemos hacia dónde vamos produce en nosotros seguridad y confianza, porque hay un objetivo claro y definido, una planificación estructurada y con sus flexibilidades, una meta firme y posible. Pero cuando no sabemos hacia dónde vamos entonces sucede todo lo contrario, viene a nuestras vidas la inseguridad, la desconfianza, el temor y la desesperanza.

Nunca hay viento favorable para el que no sabe hacia dónde va. (Séneca)

Hay una diferencia enorme en aquellos que han alcanzado exitosamente sus objetivos, qué en aquellos que no lo han alcanzado. Los que lo han alcanzado sabían lo que querían y trabajaron a base de su anhelo, trazaron el camino a seguir, trabajaron duro y constantemente, superando los obstáculos y triunfaron.

 ¿Tienes objetivos? trabaja por ellos, la vida es corta y hay mucho por hacer; no es suficiente el deseo hay que emprender el viaje para realizarlo. Quizás tienes tiempo trabajando y esperando y aun no ha llegado, pero vendrá lo que anhelas cuando menos lo pienses. Lo importante es qué no debes seguir por la vida sin objetivos definidos y claros, sin saber hacia dónde vas, hacia donde estas encaminando a los que van tras de ti, no puedes seguir llevando una vida vacía y sin sentido, tú no eres uno de esos, tu eres un vencedor, un guerrero, capaz de hacer todo lo posible cuando tienes el motivo por el cual hacerlo.

Para tener éxito en lograr nuestros objetivos y metas se necesita puntualizar a donde queremos llegar y aún más, si se está canalizando con la voluntad de Dios, todo estará garantizado porque él nos guiara de cómo hacerlo para lograrlo y tener éxito.

"Para lograr una meta no debes saber todas las respuestas de antemano. Pero debes tener una idea clara de la meta que quieres alcanzar".

W. Clement Stone

sábado, 17 de junio de 2023

Perdona tu pasado

 

 

Perdona tu pasado

Si aún caminas y vas hacia tu destino y aun recuerdas el pasado que tanto daño te causó, y no sabes cómo dejarlo atrás, porque no has aprendido como perdonar ese pasado, entonces tu avance cada día se hará más pesado.

Debes perdonar y me dirás ¿cómo crees que lo voy a perdonar si me ha hecho tanto mal? Usted no se imagina el daño que ha causado esa persona en mí. Pero ahí es donde el asunto se pone tenso, porque Dios dice que es en el perdón es cuando se libera las cargas y eres totalmente libre.

Perdonar no es olvidar es sanar las heridas y cuando llegue el recuerdo no hay dolor. Hay personas que necesitan perdonarse, a menudo le martilla su mente el error cometido, y eso lo aturde, no lo dejan avanzar, y más bien ha causado trauma y secuelas y otros pagan las consecuencias de esa falta de perdón.

Si no perdona no podrá fluir con libertad y no podrá alcanzar lo que realmente se proponga. Una vida llena de resentimientos causa enfermedades, sufres de una constante migraña, produce cáncer y destruye tus relaciones.

Observemos lo que Dios dice, él sabe porque es nuestro creador y él sabe de qué manera funcionamos de la mejor manera. Todo en algún momento de nuestras vidas hemos sido ofendidos, marcador por un trauma, afectado por un episodio muy desagradable, y no puedo olvidarlo. Entonces que hacer. Dios dice que solamente viniendo a él, se conseguí la cura para la falta de perdón. Porque se necesita amor, y ese amor es el amor de Dios sobre nuestras vida, y cuando esta ese amor de Dios sobre nuestras vidas, entonces sentimos la necesidad de perdonar sin ninguna objeción.

Dios sabe lo que ha marcado su vida, lo que te ha hecho tanto mal y Dios sabe que de esa manera no puede fluir hacia tu realización, tener una vida feliz, y jamás podrás tener una vida totalmente satisfecha de ese modo. De no ser así, tendrás algunas cosas buenas y otras muchas de sobra, pero si tienes resentimientos no eres totalmente libre.

Sé lo difícil que puede ser vivir arrastrando recuerdo que dañan, recuerdo que dejan un sabor amargo, pero debemos ser libre de ese resentimiento, confía en Dios que te ayudara por medio de su hijo Jesucristo, solo él puede hacerte libre.

Su palabra dice: si el hijo del Dios os libertare seréis verdaderamente libres. Así es mi amigo, así como lo escuchas, seréis verdaderamente libre. Así es nuestro Dios, siempre ofreciendo la solución de nuestros problemas.

 

lunes, 12 de junio de 2023

No tengas miedo

 No tengas miedo

El temor está haciendo estragos justo en este tiempo, tenemos temor y miedo casi por todo, es horrible pero es nuestra realidad. Cómo hay personas que al hablar lo primero que muestran es el miedo, quizás tengan razón, muchos sufren las consecuencias, y vemos personas sufriendo accidentes cardiovasculares, fatiga mental, hipertensión arterial, y muchas más complicaciones.

Lo que más daña a una persona es que el miedo lo embargue totalmente, porque es algo interno; es difícil pelear con algo que uno no ve, y en este caso el miedo está dentro de nosotros, altera todos nuestros sentidos, daña nuestra salud, y perjudica nuestras relaciones.

El miedo y la fe están dentro de nosotros, pero se activa en nosotros al que decidamos creerle. Tanto el miedo como la fe nos acompaña a todos lados, al acostarnos, al despertar, si vamos a salir a hacer algunas diligencias llevamos tanto el miedo como la fe con nosotros. Llevamos vidas inseguras. Porque todos tenemos vidas sujetas a la inseguridad, casi todo despierta sospecha. Sin embargo queremos sentirnos seguros, dar pasos firmes, porque es desagradable vivir con el miedo al acecho.

Entramos sin querer en el juego del miedo, sentimos voces interna que nos dice que perderemos todo, que algo malo nos aguarda, que algo peligroso se acerca y nada nos podrá librar. Que vamos a morir muy pronto, que voy a quedar arruinado, no veo que nada mejore.

Es horrible como el miedo juega con nuestra mente, y lo peor es que caemos en su juego, y le creemos todo lo que nos dice en nuestra mente. Una cosas es tener prudencia, pero otra cosas es vivir bajo terror. El miedo llega sin que nadie lo invite, nos invade sin permiso, nos castiga sin piedad, y sufrimos las consecuencias más feroces del temor. Es cierto que algunas cosas  llegan a nuestra imaginación y nos perturba, pero no quiere decir que sucederá.

El miedo te dice no lo vas a lograr, no podrás avanzar, no superarás esta enfermedad, esta adicción acabará con tu vida, la familia se va a derrumbar, no podrás graduarte, no podrás emprender tu propio negocio, esta enfermedad es para muerte y no tendrás salud nuevamente.

Usted decide si cree todo esto, o decide creerle a Dios. Lo que Dios dice es mejor, son palabras produce aliento y resguardo, con el propósito de producir en ti, confianza, seguridad y vida. ¿Lo puedes creer? ¡Bueno quizás! Entonces no permitas que tus pensamientos te destruyan.

martes, 18 de octubre de 2022

¿El descanso es una actividad espiritual?

 

 

¿El descanso es una actividad espiritual?

Un tema ampliamente valorado en la sociedad actual es el descanso, debido a que vivimos en un mundo caótico que todo el tiempo está en movimiento. Si estás en los negocios, reuniones virtuales y presenciales; si eres estudiante, tareas, proyectos y mensajes de texto; si estás en el ministerio, reuniones con el staff, una consejería por aquí, otra consejería por allá, etc. Para todos: el celular no deja de notificarnos que algo requiere de nuestra atención. ¿Y qué hay de las notificaciones del Espíritu que nos aconsejan frenar? 

Hoy pareciera que detenerse está prohibido. En medio de esta hiperconexión y actividad, cuándo volteamos a leer las Escrituras nos damos cuenta de que algo como esto no era del todo el ritmo de Jesús. 

Jesús podía pasar todo un día hasta muy tarde sanando gente y predicando el evangelio (Marcos 1:32-39). Pero también sabía apartarse de la multitud para encontrar descanso en la presencia del Padre. Y cuando sus discípulos iban con Él con la ansiedad de un  “todos te buscan”, simplemente respondía “vamos a otro lugar” (en el contexto de Marcos, podemos ver que Jesús tenía ya una cita con un leproso al que sanaría).

En repetidas ocasiones, en la Biblia podemos ver esta dinámica en la vida de Jesús. Días muy ocupados, una gran cantidad de gente queriendo recibir algo de Él; pero también un Jesús que por nada del mundo descuidaba su relación con el Padre. 

¿Qué tiene que ver esto con el descanso? Vivimos en un mundo que de una forma implícita nos ha prohibido detenernos, y como resultado tenemos en las iglesias pastores demasiado cansados como para cuidar su relación personal con Dios. Ministros con agendas tan llenas que están siempre dandose por los demás, pero rara vez escuchando. Y lo que es aún más extraño hoy día: ¡esos pastores disfrutando un sermón!

Anhelamos el verano porque suena a vacaciones, esperamos su llegada con la esperanza de que podamos tener unos días de alto total para recargar nuestras baterías, para después “pelear la buena batalla”. ¿Alto total? ¿Solo así se descansa realmente? Hacer alto total es bueno; el descanso físico es de inmensa bendición. Si me lo preguntas a mí, yo hubiese preferido escribir esto desde un camastro en la playa y no desde mi escritorio. Pero el anhelado alto total durante algunos días jamás alcanzará para el alma, cuyo descanso total proviene de una relación continua y fluida con el Padre.

La palabra descanso en realidad está más relacionada con nuestra edificación de lo que pensamos. Hay veces en las que lo más espiritual que podemos hacer es orar y luego tomar una siesta. Habrá días en los que decir que no a un par de actividades para pasar tiempo con nuestra familia y tener energía para nuestro tiempo de estudio personal será una enorme muestra de madurez espiritual. El descanso es una actividad espiritual que “suma” a nuestra edificación.

Un pastor puede ser eficiente en el ministerio sin descuidar sus horas de sueño o sacrificar a su familia, del mismo modo que puede descansar sin descuidar su relación con el Señor ni abandonar el amor por su iglesia local. Esta maravillosa amalgama entre actividad y descanso comienza por entender que no podemos hacer todo, todo el tiempo. 

Veámoslo de esta manera: un elemento vital en la música es el ritmo, esa maravillosa combinación de vibrantes y fugaces notas en diversas escalas que se entrelazan con pequeñas pausas que dan descansos. Esas pequeñas pausas permiten a los intérpretes tomar aire suficiente para cantar con precisión, y ejecutar a la perfección las melodías que tanto disfrutamos. 

Tal como en la música, el ministerio implica momentos de gran actividad y esfuerzo, pero también requiere pausas que nos permitan “tomar aire”. La solución es sencilla (no fácil, lo sé): pero necesitamos ordenar nuestras prioridades.

En su carta a los Efesios, el apóstol Pablo dedicó grandes esfuerzos en sentar las bases de nuestra relación con Dios. Hemos sido salvados, aceptados, perdonados, escogidos en Él. Dios nos ha hecho cercanos y nos ha hecho la familia que de Él toma nombre y apellido; ha equipado a sus hijos con dones y talentos para la edificación de su Iglesia, y nos ha dado el privilegio de ser sus hijos. Después de establecer esto, en los capítulos finales de su carta, Pablo comienza a dar instrucciones para que tomemos acciones, una respuesta a lo que Dios ya ha hecho. Una de las acciones que Pablo instruye a los cristianos a hacer es esta: “Sé lleno del Espíritu de Dios”.

No hace falta ser un genio para entender que algo lleno, es algo que tiene mucho de algo. El llamado básicamente puede entenderse como “tener mucho de Dios en mí”. El asunto aquí es que todos los días nos llenamos de algo, la pregunta es ¿de qué?

Estamos llenos de actividades, de entretenimiento, de comida, incluso de estudios bíblicos o actividades relacionadas con la iglesia, es más, hasta estamos llenos de vacaciones planeadas con anticipación. Pero ¿estamos llenos de Dios? Si no estamos llenos del Señor, no tendremos la energía ni la motivación suficientes para hacer lo que Dios nos ha llamado a hacer. 

Pero más delicado todavía: si no estamos llenos de Dios no tendremos la motivación correcta para disfrutar aún del descanso.

Nadie nos va a dar el tiempo que necesitamos para estar llenos de Dios. Es un asunto de prioridades, de reordenar lo importante por sobre lo necesario o urgente. Ordenemos nuestras prioridades y seamos fieles a ello. Aparta tiempo para llenarte de Dios y comprométete con fidelidad. Es allí donde el descanso y la edificación se unen. Si tengo una agenda tan llena que no hay lugar para llenarme de Dios, algo estoy haciendo mal. No demos el máximo ahorita para tronar después. 

Si este es tu caso entonces detente, arrepintámonos de prioridades desordenadas y seamos llenos del Espíritu por medio de su Palabra que nos transforma. 


 Copiado de: https://ayudapastoral.com/2022/06/27/el-descanso-es-una-actividad-espiritual/

sábado, 19 de marzo de 2022

 


 

¿Qué es el bautismo del Espíritu Santo y cuando lo recibe uno?

En pocas palabras, recibimos al Espíritu Santo cuando recibimos a Cristo como Señor y Salvador. Pablo dice en Romanos: “Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo” (Romanos 8:9).

En otra epístola, el Apóstol dice: “En él también ustedes, cuando oyeron el mensaje de la verdad, el evangelio que les trajo la salvación y lo creyeron, fueron marcados con el sello que es el Espíritu Santo prometido. Éste garantiza nuestra herencia hasta que llegue la redención final del pueblo adquirido por Dios, para alabanza de su gloria” (Efesios 1:13-14). Entonces no hay un intervalo entre creer en Cristo y recibir el Espíritu Santo.

Aun así, se debe hablar del hecho que algunos han tratado de enseñar lo que se llama “la doctrina de la subsecuencia” o “segundo trabajo de la gracia”, que dicen que Cristianos reciben una parte del Espíritu Santo al momento de la salvación y luego lo que llaman el “bautismo del Espíritu Santo” más tarde. Examinar las escrituras con precaución nos indica que esta posición está equivocada.

En primer lugar, la frase “bautismo del Espíritu Santo” no aparece en ninguna parte en las Escrituras. Además, no existe ningún lugar en las Escrituras en el que es el Espíritu Santo quien está bautizando. En lugar, la Biblia claramente representa a Cristo como el que bautiza: “»Yo los bautizo a ustedes con agua para que se arrepientan. Pero el que viene después de mí es más poderoso que yo, y ni siquiera merezco llevarle las sandalias. Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego” (Mateo 3:11).

En segundo lugar, mientras aquellos que apoyan la enseñanza de la subsecuencia señalan algunos episodios en Hechos como sus pruebas que un segundo bautismo ocurre en la vida de todos los creyentes, al analizar las escrituras y el antecedente histórico del libro vemos que no tienen razón.

En Hechos 2, un bautismo subsecuente con el Espíritu Santo está claramente presentado; aun así, esto fue parte de la promesa previa de Jesús a sus discípulos en Hechos 1:5: “Juan bautizó con agua, pero dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo.” Esto ocurrió en Pentecostés y fue predominantemente un evento Judío que presentó la época de la Iglesia.

En Hechos 8, los Samaritanos, una raza extremamente despreciada por los Judíos, fueron añadidos a la Iglesia. Mientras un bautismo subsecuente con el Espíritu Santo está en el texto, las razones son evidentes. Era importante que los Judíos vieran y vivieran el hecho que los Samaritanos fueron incluidos a la Iglesia, y era importante que los Samaritanos supieran que los Apóstoles Judíos eran los canales de la verdad divina y que tenían autoridad Apostólica.

En Hechos 10, los Gentiles – Cornelio y aquellos que estaban con él – fueron agregados a la Iglesia. Pero, noten que un bautismo subsecuente no ocurre; en lugar, creer y el bautismo con el Espíritu ocurren a la misma vez.

Es igual en Hechos 19 con un grupo de los que solamente habían oído la predicación del arrepentimiento de Juan el Bautista. Creer en Cristo y el bautismo con el Espíritu ocurren a la misma vez.

Es importante recordar qué tipo de libro es Hechos, es un narrativo histórico en el que Lucas está anotando un tiempo importante de la transición espiritual histórica. Entonces, una distinción se debe hacer entre lo que es descriptivo en Hechos y lo que es prescriptivo. Como dijo un Teólogo, “No debemos cometer el grave error de enseñar las experiencias de los apóstoles, sino debemos experimentar las enseñanzas de los apóstoles.”

Ser bautizado con el Espíritu Santo significa que Cristo mete al nuevo creyente en la unificación de Su cuerpo y lo conecta con todos los demás que también creen en Cristo. El bautismo con el espíritu unifica a todos los creyentes. Sobre esto, Pablo dice, “Todos fuimos bautizados por un solo Espíritu para constituir un solo cuerpo —ya seamos judíos o gentiles, esclavos o libres—, y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu”(1 Corintios 12:13).

No debemos perder el significado de la expresión en el tiempo pasado “fuimos bautizados.” No existe una estado de limbo donde una persona es salva pero no es parte del cuerpo de Cristo.

Mientras las Escrituras nunca ordenan que los Cristianos sean bautizados con, por medio o de el Espíritu Santo, sí les ordena de ser llenados con el Espíritu: “No se embriaguen con vino, que lleva al desenfreno. Al contrario, sean llenos del Espíritu” (Efesios 5:18). Pero en cuanto al regalo inicial del Espíritu Santo, eso sucede en un momento, y solo uno, en el momento de la salvación: “Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también fueron llamados a una sola esperanza; un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo” (Efesios 4:4-5).

Fuente: https://www.compellingtruth.org/Espanol/Bautismo-Espiritu-Santo.html 

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