domingo, 11 de octubre de 2020

Habla lo que quieres ver

 


Habla lo que quieres ver

Todos queremos ver días buenos, ver días felices, días dónde nos sentimos realizados. Donde puedo sonreír, abrazar y sentirme amado. Pero muchas veces no acontece como esperamos y es que todo tiene su causa de ser,  y sin pensarlo recibimos en la vida lo que hemos sembrado; si amigo, así como me escuchas, todo lo que nosotros vamos sembrando en la vida de eso mismo recogemos los resultados. No puedo esperar recibir buena respuesta de mi cónyuge si yo no le doy buena respuesta, si yo no siembro amor no puedo cultivar amor, si yo vivo amargado y refunfuñón pues eso mismo voy a recibir en la vida. Porque todo es un reflejo de lo que uno es y hace. Nuestras acciones es como si estuviera llamando las cosas. 

Ahora bien Jesucristo lo dijo así: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

Nótese muy bien cuando dice, al que llama se le abrirá.

¿Qué se va abrir? Lo que llamamos. Lo que piensas y habla eso llamas, no puedes hablar de pesimismo y sentirte motivado, hablar de miedo y sentirte seguro, gritar al cónyuge y recibir comprensión, gritar y esperar que todos estén felices. Amigo, eres responsable de tu futuro, como lo puedes ir labrando, sigue sembrando comprensión, apoyo, ánimo y verás como eso mismo empieza a germinar y tendrás buenos resultados. 

Así qué lo que se abre y salga, eso vamos a recibir, siembra paz y recogerás paz, ¿desde cuándo no le das un abrazo a tu viejita? ¿A tu hijo? ¿A tu cónyuge? Recuerda sembrar bien y buenas, siempre recogerás buenos frutos.

La vida y la muerte están en el poder de la lengua. Así lo dice su palabra.

Oye bien,  el proverbio dice: La muerte y la vida están en poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus frutos.  

Hay personas que se la pasan llamando desgracias a sus vidas, esto no va a cambiar, vamos de mal en peor, la vida no ha sido buena conmigo. Estoy cansado, me siento agotado, no creo que pueda continuar. No llames problema, hable siempre de la solución, aunque usted ni lo vea posible, pero háblelo. Diga, esto solo es pasajero, veo la respuesta de Dios a mi favor, pronto se sanará el familiar, pronto saldaré la deuda, el problema tendrá su solución, no voy de prisa, voy poco a poco y con pasos seguros. Si lo lograré, si me graduaré, emprenderé ese negocio que estoy pensando, Dios lo ha coronado de favores y de bendición, debes de creerlo. 

Nuestra vida no la define las circunstancias que estamos atravesando en estos momentos, sino la confianza que tenemos en Dios. 

Quiero decirte algo importante, Dios hará algo en ti, lo que no te imaginas, es algo interesante, algo novedoso, algo grandioso, será a tu favor, así es nuestro Dios. Creer en el abre las puertas de las respuestas, debemos creerle a Dios, siempre tiene lo mejor para su hijos. Tu vida no es la que está pasando por el momento difícil, tu vida es la que pronto recibirás de Dios su bendición. 

Vemos personas luchando con la depresión, con la inseguridad, la nube negra le sigue, solo pueden ver y hablar de lo mal que ven su futuro, pero tú eres diferente, Dios está de tu parte. Tu forma de hablar determinará tu futuro, se burlaran de ti, pero eres de los que ven con esperanza su futuro. 

Lo que uno habla determina la vida y la muerte; que se atengan a las consecuencias los que no miden sus palabras. 

Lo que hablamos tiene que ver con nuestra vida. Jesucristo en una ocasión conversado dijo: Lo que sale de la persona es lo que la contamina.  Porque de adentro, del corazón humano, salen los malos pensamientos, la perversión, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, el engaño, el libertinaje, la envidia, la calumnia, la arrogancia y la necedad. Todos estos males vienen de adentro y contaminan a la persona.

En otra parte dice: Porque de la abundancia del corazón habla la boca. 

Por eso es necesario llenar nuestra vida de cosas buenas y positivas, de las promesas bíblicas, de un carácter determinado y valeroso. Las cosas que se piensan y no se dicen no tienen poder, pero una vez dicha, de destaca el poder de lo que se dice. 

¿Me puedes decir como hago? No se preocupe, reinicie su vida, decida con responsabilidad de tratar de cambiar, ser mejor cada día, puedes decir sí; aún estoy en proceso, Dios trabaja en mí, aquí voy poco a poco. Tu puede ser mejor cada día, puedes mejorar cada día, no vivas tu vida diciendo yo soy así, sabes tú no eres así, solo tus pensamientos te dice que eres así, eres mejor de lo que te imaginas, eres valiosa, eres valioso. Tienes un destino como hijo de Dios sobre tu vida. Fuiste creado para lo mejor, para lo excelente, muchos esperan lo mejor de ti,  eres de los que marcan la diferencia, dentro de ti está el deseo de Dios en alcanzar siempre lo mejor, y lo puedes lograr, lo puedes alcanzar y llegar hasta donde quieres llegar. 

Cuando Dios te creo te hizo perfecto, sin que te falte cosa alguna, pero la vida nos golpea sin piedad y las lecciones que nos da estropea todo nuestros sentimientos, y vamos adoptando patrones de conductas distorsionada, y hoy sufrimos las consecuencias, así que programe nuevamente su vida, y decida a ser mejor. Empiece hablar diferente, como una persona nueva, llena de fe y de esperanza.

Más disciplinado, más tolerante, aprende a escuchar más, hablar poco, a elogiar a los tuyos sinceramente, decirle lo mucho que le ama. 

No diga esto no es para mí, no podré salir de aquí de este problema, no sé cómo avanzar, no podré lograr mis metas, no, no diga eso. Diga, Dios está de mi parte, él me ama, tengo su gracia, podré avanzar, sí me voy a graduarme, conseguiré el prestamos, me voy a recuperar de esta adicción, el problemas tendrá solución, de esta voy a salir. 


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