jueves, 30 de abril de 2020

Le agradas a Dios




Le agradas a Dios

“David, el hijo de Isaí, me agrada porque está dispuesto a hacer todo lo que yo le diga”.
Hechos 13:22 PDT
Cuando eres una persona dispuesta a obedecer a Dios por medio de su palabra, tendrás un motivo único y especial para ser agradable delante de sus ojos; así pienses que no mereces nada, o no tienes condición alguna, pero si le crees lo que él dice, vendrá sobre tu vida lo que él te ha prometido; has llamado su atención y de seguro te bendecirá; él no te ha olvidado por si lo habías pensado, trabaja a tu favor, no te dejará hasta que seas la persona que él quiere que seas y reciba lo que ha sido predestinado por ti.
Si observamos al rey David, pues éste no cumplía con los requisitos ni estándares para ser un rey, no venía de un linaje real, tampoco tenía la preparación adecuada, no tenía méritos alguno que lo hiciera merecedor del trono de Israel, humanamente no tenía nada a su favor. Entonces ¿cómo es que llegó al trono de esta nación? A Dios le agradó tanto este chico, que él mismo lo escogió aunque David no tenía las condiciones exigentes, fue netamente su elección y voluntad; a simple vista es incomprensible esta elección, pero cuando Dios llama, lo hace estrictamente por sus designios celestiales y no porque tenemos mérito para ser llamados.
...No por las obras sino por el que llama.
Romanos 9:11.
La historia de David, está llena de grandiosas aventuras, grandes oportunidades, grandes logros, terribles derrotas, y sorprendentes lecciones de vida. Desde muy chico, Dios se fijó en él, eligiéndolo después del rey Saúl como él próximo rey de su nación y éste era conforme al corazón de Dios, y es asombroso que este jovencito llene los requisitos para ser conforme al corazón de Dios.
Y les diré algo: aunque la gente de este mundo piensa que ustedes son tontos y no tienen importancia, Dios los eligió, para que los que se creen sabios entiendan que no saben nada. Dios eligió a los que, desde el punto de vista humano, son débiles, despreciables y de poca importancia, para que los que se creen muy importantes se den cuenta de que en realidad no lo son. Así, Dios ha demostrado que, en realidad, esa gente no vale nada.
Dios ha prometido ir delante de ti, él no puso condiciones por si te caías; él nunca dijo que te dejaría en el suelo para siempre, jamás ha dicho que no perdonaría tu error, más bien que sería un Padre amoroso y perdonador para ti. Está muy interesado en tu bienestar, y la planificación de tu futuro, de seguro tiene lo mejor para ti, él está interesado que alcances tus metas, que te levantes de la derrota, él te quiere ver victorioso; todo lo que hizo con su hijo Jesucristo fue para que vivas una vida de salvación y de victoria y abundancia, las derrotas y los fracasos no es muestra que todo se acabó, la derrota y los fracasos son un aprendizaje con nuevas opciones. Dios nos enseña cómo debemos hacer para no cometer los mismos errores que nos lleva al borde de la desesperación. Al tomar la decisión de levantarnos, podremos alcanzar las grandes promesas que Dios ha prometido a los que le aman, promesas que siempre estará con nosotros, no nos dejará.
Si te rinde antes Dios no te rendirás ante las dificultades de la vida.



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