Le agradas a Dios
“David, el hijo de Isaí,
me agrada porque está dispuesto a hacer todo lo que yo le diga”.
Hechos 13:22 PDT
Cuando eres una persona
dispuesta a obedecer a Dios por medio de su palabra, tendrás un motivo único y
especial para ser agradable delante de sus ojos; así pienses que no mereces
nada, o no tienes condición alguna, pero si le crees lo que él dice, vendrá
sobre tu vida lo que él te ha prometido; has llamado su atención y de seguro te
bendecirá; él no te ha olvidado por si lo habías pensado, trabaja a tu favor,
no te dejará hasta que seas la persona que él quiere que seas y reciba lo que
ha sido predestinado por ti.
Si observamos al rey
David, pues éste no cumplía con los requisitos ni estándares para ser un rey,
no venía de un linaje real, tampoco tenía la preparación adecuada, no tenía
méritos alguno que lo hiciera merecedor del trono de Israel, humanamente no tenía
nada a su favor. Entonces ¿cómo es que llegó al trono de esta nación? A Dios le
agradó tanto este chico, que él mismo lo escogió aunque David no tenía las
condiciones exigentes, fue netamente su elección y voluntad; a simple vista es
incomprensible esta elección, pero cuando Dios llama, lo hace estrictamente por
sus designios celestiales y no porque tenemos mérito para ser llamados.
...No por las obras sino
por el que llama.
Romanos 9:11.
La historia de David,
está llena de grandiosas aventuras, grandes oportunidades, grandes logros,
terribles derrotas, y sorprendentes lecciones de vida. Desde muy chico, Dios se
fijó en él, eligiéndolo después del rey Saúl como él próximo rey de su nación y
éste era conforme al corazón de Dios, y es asombroso que este jovencito llene
los requisitos para ser conforme al corazón de Dios.
Y les diré algo: aunque
la gente de este mundo piensa que ustedes son tontos y no tienen importancia,
Dios los eligió, para que los que se creen sabios entiendan que no saben nada.
Dios eligió a los que, desde el punto de vista humano, son débiles,
despreciables y de poca importancia, para que los que se creen muy importantes
se den cuenta de que en realidad no lo son. Así, Dios ha demostrado que, en
realidad, esa gente no vale nada.
Dios ha prometido ir
delante de ti, él no puso condiciones por si te caías; él nunca dijo que te
dejaría en el suelo para siempre, jamás ha dicho que no perdonaría tu error,
más bien que sería un Padre amoroso y perdonador para ti. Está muy interesado
en tu bienestar, y la planificación de tu futuro, de seguro tiene lo mejor para
ti, él está interesado que alcances tus metas, que te levantes de la derrota,
él te quiere ver victorioso; todo lo que hizo con su hijo Jesucristo fue para
que vivas una vida de salvación y de victoria y abundancia, las derrotas y los
fracasos no es muestra que todo se acabó, la derrota y los fracasos son un
aprendizaje con nuevas opciones. Dios nos enseña cómo debemos hacer para no
cometer los mismos errores que nos lleva al borde de la desesperación. Al tomar
la decisión de levantarnos, podremos alcanzar las grandes promesas que Dios ha
prometido a los que le aman, promesas que siempre estará con nosotros, no nos
dejará.
Si te rinde antes Dios no
te rendirás ante las dificultades de la vida.

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