martes, 28 de abril de 2020

Tu actitud ante la adversidad



Tu actitud ante la adversidad

Trataré Siete puntos qué te ayudarán a tener una mejor actitud ante las adversidades.
Toda bendición llega a tu vida a través de creer, y no por merecer.
El problema de muchas personas es que piensan que merecen ser bendecidos, merecen tener, y dicen merezco esto o aquello.
Y en cuanto a Dios, él no se moverá por tu merecimiento sino por tu fe, por creer en él, y a sus promesas, a lo que él dice y hace.
La fe mueve la mano de Dios, nada impresiona a Dios, solo tu fe.
El asunto de nosotros es que estamos más afanados en nuestros problemas, en nuestras imperfecciones y debilidades, que en las bendiciones que él ha prometido darnos.
El tiene mucho para nosotros, pero está sucediendo algo a diario en nosotros que no nos deja ver su amor incondicional y sus promesas fidedignas.
Estamos muy cargados, del día a día, de toda responsabilidad, de todas nuestras obligaciones, y nos sentimos en ocasiones como una olla de presión, y estamos muy asustados, nuestra cabeza no hace más que pensar y pensar y sin encontrar una salida a esta situación. Muchos se rinden, otros se enferman, otros terminan paranoico, y muchas veces terminamos empeorando todo a nuestros alrededor. Luego nos acorrala en miedo, viene la intimidación y nos paralizamos.
Quiero contarte de la historia de David un pastor de ovejas, que en el campo estaba apartado del mundo exterior y de ahí salió al palacio real y fue rey sobre Israel durante cuarenta años.
Este chico hizo un acto heroico y fue reconocido y aclamado por propios y extraños. 
En el primer libro de Samuel 17:41-50. Relata esta historia del rey David cuando venció al gigante Goliat. Una historia conocida por muchos de nosotros.
Este muchacho es el reflejo de una persona cuando está al frente de un gran problema. Y como lo dije al principio, quiero hablarte de siete puntos que te ayudarán en los momentos difíciles.
1.) No te sientas menospreciado por los problemas. Porque esto es lo que hacen los problemas, irrespetarte.
Dice la biblia: Y el filisteo venía andando y acercándose a David, y su escudero delante de él. Y cuando el filisteo miró y vio a David, le tuvo en poco.
Ojo, pero que nadie te menosprecie.
Los problemas no respetan jerarquía, no ve tamaño, no ve si eres de renombre o un total desconocido. Los problemas acaban con el mas fuerte si se descuida, los problemas son como gigantes y en ocasiones casi invencibles, los problemas acaban con vidas, con familia, con empresa, con todo a su paso, porque logra intimidar a sus víctimas y al intimidarla a ganado la batalla.
Este gigante menosprecio a David, pero David no se sintió del mismo modo. El problemas no es como te ven, sino como te ves tú. La diferencia la haces tú. Es importante como te ves hoy, eres más de lo que tú mismo piensas de ti.
2.) No permitas que las palabra de desanimo te intimiden.
Sabes. Este gigante le dijo a David: Ven a mí, y daré tu carne a las aves del cielo y a las bestias del campo.
En otras palabras: Te voy a destruir, te voy a liquidar, pero David confiaba en el que lo podía librar de semejante problema. Es la diferencia la confianza en Dios.
Puedes tener miedo, es normal tenerlo, pero debemos salir lo más pronto posible de ahí, el miedo paraliza. Paraliza tus sueños, tus proyectos, tus anéelos, tus metas y toda tu vida.
Decide de una vez por todas salir del miedo, ¿cómo hago?, toma la decisión.
Todo problema que viene a ti es para intimidarte, tú decides, si permites que  entre la intimidación o decides confiar en Dios.
3.) Tomar en cuenta a Dios en todo lo que hagas.
Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de mi nación, a quien tú has provocado.
Con frecuencia nos olvidamos de Dios y nos acordamos de él cuando tenemos el agua hasta el cuello. Pero no olvidemos tenerle siempre presente en todo lo que hagamos, él está dispuesto ayudarte debes de confiar siempre en él. Pon a Dios primero en todo, porque él va delante de ti como poderoso gigante, él enderezará los lugares torcidos, las puertas de hierro desmenuzara, los cerrojo de bronce los hará pedazos, él lo dijo y no mentira.
Debe de hacer todo en el nombre de Dios, creer que Dios te ayudará en todo lo que emprendas y te bendecirá al tomarlo en cuenta. Quien trabaja con Dios no sufrirá decepción.
4.) Ten seguridad de tus palabras.
 David hablo con tanta seguridad y dijo:
Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré. Que impresionante las palabras de este muchacho.
Hablar con seguridad da aliento de fortaleza, de firmeza, es obvio que al estar asustado no hablaremos así, pero cuando tenemos fe y la confianza en Dios tendremos las fuerzas y hablaremos con seguridad y firmeza.
Así hay que hablarle a las circunstancias y a los problemas, con toda seguridad. Que sí vamos a salir de esta situación, que sí lo vamos a lograr; háblale a tu situación, dile que no te dejarás vencer, que saldrás victorioso y vencedor porque Dios está contigo y si Dios está contigo quien contra ti.
Así que no temas, levántate y acciona.
5.) Dios usará lo que tú sabes.
No estás de provisto de cualidades, siempre tiene lo tuyo, fuiste creador con atributos únicos y puedes usarlos cuando quieras.
David dijo, cuando hablaba con este gigante, todos conocerán que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos. 
De qué manera lo va hacer Dios, no lo sabemos, pero él lo hará. Dios actúa de una manera desconocida para nosotros, su herramientas son únicas, el actúa y muchas veces no nos damos cuenta. Y créeme has recibido muchas cosas buenas de Dios y no te has dado cuenta.
Lo que sabes es tu mejor herramienta, úsala, es tu mejor arma, no te límites. Tu saber es tu poder, es tu arma.
¿Sabes cuantas cosas buenas tienes y no las usa? Es hora de ponerte en acción, usa lo que sabes hacer bien no te detengas.
6.) Debe darte prisa en hacer, sé diligente.
Alguien dijo, que el mundo es de lo que se atreven.
Debes de ser diligente. No te quedes hasta donde estas ahora, tienes la capacidad de desenvolverte en cualquier situación. Sabes cómo evolucionar, sabes improvisar y sabes accionar. Así que sé diligente en buscar la salida a tu situación. A tu enorme problema, que sí puedes, hoy es el día, no te des por vencido sino vence a lo que tú crees que no puedes vencer.
Y aconteció que cuando el filisteo se levantó y echó a andar para ir al encuentro de David, David se dio prisa, y corrió a la línea de batalla contra el filisteo.
Las personas diligentes son prosperadas. No te quedes rendido, levántate, ahora es que hay camino por recorrer, levántate, date prisa, para mañana puede ser tarde, hoy es tu día, tu día de victoria, de lograr, de alcanzar, de tener, de abrazar, de amar, hoy es tu día querido amigo. Date prisa así como David se dio prisa, hay cosa que requiere de su pasión, de tu esmero, de tu prontitud. No esperes mas,  ¿qué esperas?
7.) Debe de hacer hasta donde llegan tus fuerzas, y Dios hará lo que está más allá de nuestras fuerzas.
 El problema es que estamos haciendo lo que Dios debe hacer y no nos toca a nosotros, así nos agotaremos, nos cansaremos y podemos quedar rendidos y decepcionados. Hay cosas que Dios las hace mejor, no nos corresponde a nosotros. El asunto es saber que me toca a mí donde puedo llegar yo, y donde entra Dios en acción.
Por ejemplo. Cuando David enfrentaba a este gigante, no la tenía fácil, David no era un hombre experto en batalla, no tenía las herramientas de un guerrero de su tiempo, no sabía usar una espada, nunca había sido vestido con vestiduras de guerra, así que a simple vista tenía todo en su contra, hasta su contrincante era más alto y poderoso que el mismo David, sin embargo no se intimidó, no se limitó, no se acobardó, sino que sabia hasta donde podía llegar y eso fue su intuición, su osadía en lo que sabía. Hasta ahí llegaba él, era todo lo que Dios necesitaba que este hombre que hiciera uso en lo que sabía, que de ahí en adelante entraría Dios en acción.
Y metiendo David su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, y la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente; y la piedra quedó clavada en la frente, y cayó sobre su rostro en tierra. Así venció David al filisteo con honda y piedra; e hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano.
Usa lo que tienes, no te lamentes por lo que no tienes, valora lo que tienes y usa eso que tienes. Es ahí el secreto de tu éxito, lo que tiene es tu herramienta y con lo que tienes alcanzaras tu propósito y lograrás obtener tu victoria, lograrás tus objetivos.
"Me gusta esta palabra de la biblia cuando dice: e hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano."
Quizás no tienes como, pero Dios hace ese como un posible.



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