Tu actitud ante la adversidad
Trataré Siete puntos qué te ayudarán a tener una mejor
actitud ante las adversidades.
Toda bendición llega a tu vida a través de creer, y no
por merecer.
El problema de muchas personas es que piensan que merecen
ser bendecidos, merecen tener, y dicen merezco esto o aquello.
Y en cuanto a Dios, él no se moverá por tu merecimiento
sino por tu fe, por creer en él, y a sus promesas, a lo que él dice y hace.
La fe mueve la mano de Dios, nada impresiona a Dios, solo
tu fe.
El asunto de nosotros es que estamos más afanados en
nuestros problemas, en nuestras imperfecciones y debilidades, que en las
bendiciones que él ha prometido darnos.
El tiene mucho para nosotros, pero está sucediendo algo a
diario en nosotros que no nos deja ver su amor incondicional y sus promesas
fidedignas.
Estamos muy cargados, del día a día, de toda
responsabilidad, de todas nuestras obligaciones, y nos sentimos en ocasiones
como una olla de presión, y estamos muy asustados, nuestra cabeza no hace más
que pensar y pensar y sin encontrar una salida a esta situación. Muchos se
rinden, otros se enferman, otros terminan paranoico, y muchas veces terminamos
empeorando todo a nuestros alrededor. Luego nos acorrala en miedo, viene la
intimidación y nos paralizamos.
Quiero contarte de la historia de David un pastor de
ovejas, que en el campo estaba apartado del mundo exterior y de ahí salió al
palacio real y fue rey sobre Israel durante cuarenta años.
Este chico hizo un acto heroico y fue reconocido y
aclamado por propios y extraños.
En el primer libro de Samuel 17:41-50. Relata esta
historia del rey David cuando venció al gigante Goliat. Una historia conocida
por muchos de nosotros.
Este muchacho es el reflejo de una persona cuando está al
frente de un gran problema. Y como lo dije al principio, quiero hablarte de
siete puntos que te ayudarán en los momentos difíciles.
1.) No te sientas
menospreciado por los problemas. Porque esto es lo que hacen los problemas,
irrespetarte.
Dice la biblia: Y el filisteo venía andando y acercándose
a David, y su escudero delante de él. Y cuando el filisteo miró y vio a David,
le tuvo en poco.
Ojo, pero que nadie te menosprecie.
Los problemas no respetan jerarquía, no ve tamaño, no ve
si eres de renombre o un total desconocido. Los problemas acaban con el mas
fuerte si se descuida, los problemas son como gigantes y en ocasiones casi
invencibles, los problemas acaban con vidas, con familia, con empresa, con todo
a su paso, porque logra intimidar a sus víctimas y al intimidarla a ganado la batalla.
Este gigante menosprecio a David, pero David no se sintió
del mismo modo. El problemas no es como te ven, sino como te ves tú. La
diferencia la haces tú. Es importante como te ves hoy, eres más de lo que tú
mismo piensas de ti.
2.) No
permitas que las palabra de desanimo te intimiden.
Sabes. Este gigante le dijo a David: Ven a mí, y daré
tu carne a las aves del cielo y a las bestias del campo.
En otras palabras: Te voy a destruir, te voy a liquidar,
pero David confiaba en el que lo podía librar de semejante problema. Es la
diferencia la confianza en Dios.
Puedes tener miedo, es normal tenerlo, pero debemos salir
lo más pronto posible de ahí, el miedo paraliza. Paraliza tus sueños, tus
proyectos, tus anéelos, tus metas y toda tu vida.
Decide de una vez por todas salir del miedo, ¿cómo hago?,
toma la decisión.
Todo problema que viene a ti es para intimidarte, tú
decides, si permites que entre la
intimidación o decides confiar en Dios.
3.) Tomar en
cuenta a Dios en todo lo que hagas.
Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con
espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los
ejércitos, el Dios de los escuadrones de mi nación, a quien tú has provocado.
Con frecuencia nos olvidamos de Dios y nos acordamos de
él cuando tenemos el agua hasta el cuello. Pero no olvidemos tenerle siempre
presente en todo lo que hagamos, él está dispuesto ayudarte debes de confiar
siempre en él. Pon a Dios primero en todo, porque él va delante de ti como
poderoso gigante, él enderezará los lugares torcidos, las puertas de hierro
desmenuzara, los cerrojo de bronce los hará pedazos, él lo dijo y no mentira.
Debe de hacer todo en el nombre de Dios, creer que Dios
te ayudará en todo lo que emprendas y te bendecirá al tomarlo en cuenta. Quien
trabaja con Dios no sufrirá decepción.
4.) Ten
seguridad de tus palabras.
David hablo con tanta seguridad
y dijo:
Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré. Que
impresionante las palabras de este muchacho.
Hablar con seguridad da aliento de fortaleza, de firmeza,
es obvio que al estar asustado no hablaremos así, pero cuando tenemos fe y la
confianza en Dios tendremos las fuerzas y hablaremos con seguridad y firmeza.
Así hay que hablarle a las circunstancias y a los
problemas, con toda seguridad. Que sí vamos a salir de esta situación, que sí
lo vamos a lograr; háblale a tu situación, dile que no te dejarás vencer, que
saldrás victorioso y vencedor porque Dios está contigo y si Dios está contigo
quien contra ti.
Así que no temas, levántate y acciona.
5.) Dios
usará lo que tú sabes.
No estás de provisto de cualidades, siempre tiene lo
tuyo, fuiste creador con atributos únicos y puedes usarlos cuando quieras.
David dijo, cuando hablaba con este gigante, todos
conocerán que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la
batalla, y él os entregará en nuestras manos.
De qué manera lo va hacer Dios, no lo sabemos, pero él lo
hará. Dios actúa de una manera desconocida para nosotros, su herramientas son
únicas, el actúa y muchas veces no nos damos cuenta. Y créeme has recibido
muchas cosas buenas de Dios y no te has dado cuenta.
Lo que sabes es tu mejor herramienta, úsala, es tu mejor
arma, no te límites. Tu saber es tu poder, es tu arma.
¿Sabes cuantas cosas buenas tienes y no las usa? Es hora
de ponerte en acción, usa lo que sabes hacer bien no te detengas.
6.) Debe
darte prisa en hacer, sé diligente.
Alguien dijo, que el mundo es de lo que se atreven.
Debes de ser diligente. No te quedes hasta donde estas
ahora, tienes la capacidad de desenvolverte en cualquier situación. Sabes cómo
evolucionar, sabes improvisar y sabes accionar. Así que sé diligente en buscar
la salida a tu situación. A tu enorme problema, que sí puedes, hoy es el día,
no te des por vencido sino vence a lo que tú crees que no puedes vencer.
Y aconteció que cuando el filisteo se levantó y echó a
andar para ir al encuentro de David, David se dio prisa, y corrió a la línea de
batalla contra el filisteo.
Las personas diligentes son prosperadas. No te quedes
rendido, levántate, ahora es que hay camino por recorrer, levántate, date
prisa, para mañana puede ser tarde, hoy es tu día, tu día de victoria, de
lograr, de alcanzar, de tener, de abrazar, de amar, hoy es tu día querido
amigo. Date prisa así como David se dio prisa, hay cosa que requiere de su
pasión, de tu esmero, de tu prontitud. No esperes mas, ¿qué esperas?
7.) Debe de
hacer hasta donde llegan tus fuerzas, y Dios hará lo que está más allá de
nuestras fuerzas.
El problema es que estamos
haciendo lo que Dios debe hacer y no nos toca a nosotros, así nos agotaremos,
nos cansaremos y podemos quedar rendidos y decepcionados. Hay cosas que Dios
las hace mejor, no nos corresponde a nosotros. El asunto es saber que me toca a
mí donde puedo llegar yo, y donde entra Dios en acción.
Por ejemplo. Cuando David enfrentaba a este gigante, no
la tenía fácil, David no era un hombre experto en batalla, no tenía las
herramientas de un guerrero de su tiempo, no sabía usar una espada, nunca había
sido vestido con vestiduras de guerra, así que a simple vista tenía todo en su
contra, hasta su contrincante era más alto y poderoso que el mismo David, sin
embargo no se intimidó, no se limitó, no se acobardó, sino que sabia hasta
donde podía llegar y eso fue su intuición, su osadía en lo que sabía. Hasta ahí
llegaba él, era todo lo que Dios necesitaba que este hombre que hiciera uso en
lo que sabía, que de ahí en adelante entraría Dios en acción.
Y metiendo David su mano en la bolsa, tomó de allí una
piedra, y la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente; y la piedra
quedó clavada en la frente, y cayó sobre su rostro en tierra. Así venció David
al filisteo con honda y piedra; e hirió al filisteo y lo mató, sin tener David
espada en su mano.
Usa lo que tienes, no te lamentes por lo que no tienes,
valora lo que tienes y usa eso que tienes. Es ahí el secreto de tu éxito, lo
que tiene es tu herramienta y con lo que tienes alcanzaras tu propósito y
lograrás obtener tu victoria, lograrás tus objetivos.
"Me gusta esta palabra de la biblia cuando dice: e
hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano."
Quizás no tienes como, pero Dios hace ese como un
posible.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario